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Como he mencionado en algún post anterior, cuando empezamos en el negocio  de venta directa, lo más importante es conocer el producto para poder recomendarlo.  El siguiente paso es saber quien es nuestro cliente ideal. Aunque hay que decir que nuestros productos los puede utilizar todo el mundo, te encontrarás con personas que no quieren saber nada del tema.

Es bueno identificar al cliente ideal ya que uno de los peores errores que a veces cometemos es empezar el negocio y no enfocarnos en el prototipo de cliente que  estará interesado.

Antes que nada, ¿qué es el cliente ideal?

La persona que confía en ti, valorando tu trabajo, llegando a tener resultados con  lo que le ofreces. Si tiene un problema o una necesidad, él mismo reconocerá que lo tiene y estará dispuesto a que le recomiendes tus productos ya que su principal preocupación es la de mejorar la situación del problema.

¿Como encontrarlo?

No esperes sentado/a a que te lleguen los clientes, es necesario salir a buscarlos. Una vez hayas conseguido a gente interesada tienes que saber sus necesidades y  de que forma puedes ayudarlos con los productos. Haz una pequeña segmentación de las personas de tu entorno para encontrar a posibles clientes.

Puedes empezar con la lista caliente que es donde debe residir tu negocio. Tienes que apuntar a todas las personas que conozcas. Es bueno reunir un número  considerable de contactos. Cuantos más tengas mejor. 

Puedes clasificarla en tres partes:

-Personas directas: familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos...

-Personas indirectas: conocidos, amigos de tus familiares, amigos de amigos,  amigos de compañeros de trabajo, las personas que les vas a comprar a diario a sus establecimientos o algunos días por semana, donde vas a tomar café...

-Puerta fría: peluquerías, centros de estética, gimnasios, establecimientos...

Una vez hayas creado una relación con tu cliente ideal... ¡¡¡CUÍDALO!!!  Es imprescindible para que te vuelvan a comprar y te recomienden. 

Te voy a dar algunos consejos para que establezcas relaciones fructíferas  y duraderas.

- Cultiva la relación con tus clientes. Un cliente que ya probó los productos y que le gusto es mucho más probable que vuelva a comprar que alguien que no te conoce.

- No pierdas el contacto humano. Muchas personas que se dedican a estos negocios han dejado el trato personal de lado y solo atienden a sus clientes con mensajes y  emails. El contacto persona a persona suele ser una de las ventajas para consolidar al cliente. 

- Lleva un control de tus clientes, para tener todos sus datos bien clasificados.  Te vendrá genial a la hora de saber cuál es el día de su cumpleaños para enviarle un mensaje de felicitación o algún regalo o muestras. Yo en este aspecto, siempre les felicito para navidad y les regalo algunas muestras.

- Recuerda que tu cliente no es un número más de tu base de datos, es una persona diferente a todas las demás. Debes de personalizar un trato con él, saber que necesidades tiene, como le gustan las cosas y su estilo de consumo.

Y piensa.... sino buscas, no encontrarás... y una vez lo tengas... cuida a tus clientes porque sino alguien más lo hará.

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